El entusiasmo revolucionario de la vanguardia rusa fue breve, pues pronto fue desplazada por una corriente oficialista de carácter académico que se impuso en la URSS hasta su disolución, pues el Estado reprochaba a la vanguardia su carácter hermético y sin contenido ideológico explícito. Se acabó por tanto con todas las agrupaciones artísticas independientes en 1932, mientras que los artistas figurativistas y los más reaccionarios frente a la vanguardia encontraron campo para sus anhelos artísticos.
Al hablar de Realismo es necesario establecer una serie de matizaciones, puesto que los realismos del siglo XX relacionados con la política no hacen referencia a ninguna tendencia concreta, sino tan sólo al desarrollo de un arte comprometido con la política. Es así como el Realismo social soviético comporta una temática comunista, aunque los lenguajes artísticos sean variados, siendo el elemento común el figurativismo radical puesto al servicio del poder.
En Alemania el régimen nazi se obsesionó para controlar la producción artística y eliminar el arte de vanguardia, que consideraba degenerado (Entartete Kunst), y sobre el que se realizó una exposición en 1937 en Múnich. Las realizaciones promovidas o consentidas por el Estado nacionalsocialista partían de un realismo u un naturalismo cuyos temas en muchos casos (salvo aquellos en los que se hacía explícita una afirmación política) podrían ser considerados propios de un realismo social basado en la exaltación academicista de un costumbrismo trasnochado.
No obstante, esta apropiación del arte por los regímenes totalitarios no quiere decir que toda relación del arte con la política supusiera un comportamiento antimoderno. Por ejemplo, la pintura de Ben Shan integra la crítica a la realidad social en la modernidad y la libertad artística, como hizo en los gouaches sobre el caso Sacco y Vanzetti.
Un caso en el que la pintura se pone al servicio de una revolución desde la dimensión personal de unos artistas adscritos a la modernidad es el de los muralistas mexicanos, pues, aunque su labor fue promovida desde el poder, no fue en modo alguno impuesta.
Diego Rivera fue el primer pintor moderno que ejecutó murales en México de carácter social y dentro de las pautas de la modernidad. Tras haber estado en Madrid y en París, realizó en 1922 el mural sobre la Creaciónen el Anfiteatro Bolívar, donde usa ya una pintura autóctona desentendida de las modas, de las tendencias modernas y de las tradiciones académicas. Su pintura respondía a un criterio revolucionario. Utilizó formas sencillas y simplificadas que parecen derivar de un primitivismo indígena, cuya máxime representante, aunque siguiendo una trayectoria diferente, fue su mujer Frida Kahlo.
Como hiciera Rivera, José Clemente Orozco orientó también su actividad como pintor a la formulación de una pintura auténticamente mexicana, realizando una importante labor como muralista. El muralismo mexicano tenía una justificación como arte didáctico y como lenguaje de la revolución, pues era un medio de explicarla y dar a conocer sus logros y postulados. En este sentido, Orozco seguía a ciertos ilustrados mexicanos del siglo XIX y también una tradición anterior en la que el mural fue utilizado como medio de comunicación: la importante pintura mural mexicana de la época colonial usada para cristianizar a la población mexicana.
Por su parte, frente a las anteriores obras, Siqueiros aportó al muralismo una concepción monumental y profundamente expresiva. Su realismo comporta el desarrollo del espíritu revolucionario planteado desde un lenguaje conmovedor y de gran expresividad que desarrolló tanto en sus murales como en las obras de caballete. Su primer mural Los Elementos, realizado en 1922 en la Escuela Nacional Preparatoria de México, se halla en sintonía con los frescos iniciales de Orozco. Siqueiros concibe sus obras con un barroquismo exacerbado como forma de acentuar el carácter épico de sus composiciones, lo cual no impide que sus obras posean siempre un claro acento de modernidad, muchas de cuyas formas proceden de una asimilación de las tendencias de vanguardia europeas. ty51 \lsdloc