El desarrollo de la abstracción discurrió por cauces estrictamente formales y lejos de problemas políticos e ideológicos, porque en Rusia tras la Revolución de Octubre se produjo una identificación entre vanguardia artística y política, ya que el interés por construir una sociedad nueva casó con el interés por crear un arte al margen de la tradición.
Sin embargo, el proceso no arrancó de cero, pues, aunque a comienzos del siglo XX nada hacía presagiar que Rusia potenciase un arte de vanguardia radical, hacia 1909 algunos artistas como Mijaíl Larionov y Natalia Goncharova daban un giro decisivo a su producción e iniciaban el paso hacia el Rayonismo.
Se trataba de una tendencia basada en el juego expresivo de líneas, que era una síntesis del Cubismo, el Futurismo y el Orfismo.
A esto se unió su admiración por la antigua pintura rusa de iconos, los bordados campesinos, los grabados en madera y los esmaltes rusos.
En 1913 Mijaíl Larionov lanzó un nuevo movimiento bajo el nombre de Rayonismo, porque sus composiciones estaban construidas a base de rayos de luz que parecían partir de superficies invisibles, que se cruzaban y se disolvían en motivos de continuo cambio.
El Rayonismo bebió del Cubismo en cuanto la estructura de sus pinturas y del Futurismo en su sentido de movimiento dinámico, pero dio lugar a obras completamente abstractas.
Paralelamente en esos años tuvo un papel decisivo en la vanguardia rusa la actividad de Malevich.
Sus comienzos artísticos transcurrieron paralelamente a las iniciativas de Larionov y Goncharova, pues participó en algunas de sus exposiciones.
Malevich presentó obras que describió como “cubo-futuristas”, en las que los temas campesinos aparecían tratados como construcciones de figuras macizas realizadas a base de formas cilíndricas y los paisajes del fondo se rompían en secuencias de pequeños planos angulosos.
Podemos ver elementos cubistas y futuristas en El afilador de cuchillos (1912), una obra que parece anunciar la de Léger, pero en la que los fragmentos de la figura repetidos mecánicamente con los que representa el movimiento nos remiten al futurismo.
Sin embargo, los elementos futuristas desaparecieron muy pronto de su obra.
Malevich afirmaba que había pasado del “Cubismo al Suprematismo” y que había pintado el primer elemento suprematista, un cuadrado negro sobre un fondo cuadrado blanco, tal como rezaba el folleto que adjuntó a la exposición de sus primeras obras abstractas en 1915, con las que pretendía redescubrir el arte puro, el cual, a lo largo del tiempo, había quedado oscurecido por una acumulación de cosas.
Su Cuadrado negro sobre un fondo blancoes una demostración, por tanto, del carácter simplificado de la geometría y de la pintura suprematistas.
Malevich creía que el mundo exterior no era de utilidad para el artista.
La pintura era el arte de descubrir analogías visuales para los valores de la conciencia, incluyendo las experiencias tanto conscientes como inconscientes, el único medio en que el sentimiento puede ser conocido y vuelto a experimentar.
Por Suprematismo entendía “la supremacía del sentimiento del arte creador”, y la mejor manera de representarla era por medio del cuadrado, el elemento artístico más elemental, fundamental y, por tanto, supremo.
Malevich no se quedó en el cuadrado, desde finales de 1916 utilizó formas y líneas curvas, introduciendo efectos de tercera dimensión cuando realizo planos inclinados cuyos límites se confundían con el fondo.
Al mismo tiempo, introdujo nuevos colores junto al negro, rojo, gris y blanco, añadiendo nuevos matices y mezclas.
En sus “Composiciones suprematistas”, los grupos de elementos geométricos grandes y pequeños establecen distintas relaciones al tiempo que parecen flotar sobre el fondo blanco.
En 1919 Malevich vuelve al Suprematismo más puro con Cuadrado blanco sobre fondo blanco, obra con la que su abstracción llega a una esencialidad límite y extrema.
Es así como la pintura de Malevich constituye una de las aportaciones más importantes en el inicio y la definición de la abstracción geométrica.
Sus obras se anticiparon a la mayoría de las realizaciones de los pintores que por entonces iniciaban su camino de la abstracción
Su Suprematismo establecía las bases para la formulación de un nuevo proyecto de un mundo en equilibrio y sin contradicciones del que arrancarán los constructivistas.