(Esto es un resumen del libro «Historia del cine» de Román Gubern)
El jardinero regado fueprimer chiste visual de la historia del cine.
Al humor anónimo de las inocentes cintas de Lumière, cuya mecánica elemental procedía
de las pantomimas del music hall, sucedieron los cómicos fuertemente
individualizados y caracterizados, verdaderos payasos de la pantalla.
André Deed fue uno de los primeros, en la línea grotesca del Pierrot italiano y
del Augusto circense, causante de estropicios y blanco de todos los golpes.
Fue discípulo de Méliès.
Contratado por Pathé, creó en 1906 el personaje burlesco Boireau y en 1909 el de Gribouille.
En España se le conoció con los nombres de Toribio y de Sánchez y en
Italia como Cretinetti.
Prince-Rigadin (Salustiano, en España)
paseó por la pantalla su boba expresión y su nariz respingona, acumulando contratiempos
y desventuras, a costa de las cuales el hombre de la calle se reía de buena
gana, sin caer en que lo hacía de su propia imagen reflejada en un espejo
deformante.
Toda esta cohorte de bufones —Léonce Perret (Manolo), Ferdinand Guillaume (Polidor),
Jean Durand (Onésimo), etc.— regocijó
con sus simplezas a un público no demasiado exigente, que reía con el contraste
y el disparate y para el que una imagen desarrollada al revés (como el bañista
que vuela desde el agua al trampolín) era el colmo de la comicidad.
Mack Sennett se referirá a esta época como de la protocomedia o
paleofarsa cinematográfica.
Hasta 1914, los payasos del cine francés monopolizaron prácticamente la
comicidad de la pantalla.
Su importancia histórica no habría rebasado un nivel discreto de no
haber sido por la extraordinaria personalidad de Max Linder.
Max Linder ha de ser considerado como el primer gran cómico de la pantalla y, a título de tal, inspirador y
promotor de la edad de oro de la comedia cinematográfica muda.
En 1905 su carrera se orienta hacia el cine y comienza a actuar en los
estudios de Charles Pathé, si bien es cierto que sus primeras cintas (dirigidas
por Zecca, Nonguet y Gasnier) pasaron sin pena ni gloria.
En Max patinador(1906)
apareció por vez primera con su atuendo característico de caballero distinguido: chaqué, chaleco de fantasía, pantalón a
rayas, botas de charol con caña de ante, guantes claros y sombrero de copa.
Su vestimenta, sus ademanes, su fino bigote y su blanca dentadura le
adscriben a una clase y a un medio social.
Su porte elegante de señorito calavera advierte ya que no se trata de
uno de tantos bufones grotescos y extravagantes, de estirpe circense.
Menudo y nervioso, incorpora a su tipo un aire mundano de actor boulevardier, de gestos distinguidos y
reflejos vivaces.
La novedad del personaje
estuvo acompañada, por ley de necesidad, de una novedad en el estilo cómico.
Max Linder no basó su
comicidad en las cabriolas, caídas, persecuciones, peleas y acrobacias.
Max no necesitó recurrir al furor destructivo que caracterizó a casi todo el cine cómico primitivo; su comicidad
nacía, simplemente, de la creación de situaciones comprometidas en las que, no obstante,
jamás llegaba a perder la compostura.
Su temática, por otra parte,
procede del repertorio vodevilesco y de las comedias de enredo.
Su apogeo corresponde al
período 1911-1913, momento en que se sitúa como el actor más popular (y más
caro: un millón de francos al año) de todo el cine europeo: Max y
la inauguración(1911), El
casamiento de Max(1912), Max
torero (1913), etc.
En Víctima de la quinina(1911), considerada como su obra
maestra, aparece intoxicado involuntariamente por la quinina y provocando
conflictos por la calle.
Tropieza sucesivamente con
un comisario de policía, con un embajador y un general, que ofendidos le retan
a duelo, entregándole sus respectivas tarjetas.
Unos guardias le detienen
por alborotador, pero Max les enseña sus tarjetas y los agentes, impresionados,
tratan de conducir a su casa a tan respetable borracho, llevándolo a la fuerza
al domicilio del comisario, del embajador y del general, en donde le acuestan
en el lecho de la generala…
Llega el auténtico general
e, indignado, arroja al intruso por la ventana, yendo a caer a los pies de los
guardias, que atónitos se cuadran militarmente ante Max…
En Max pedicuro(1914) aparece de rodillas declarándose
a una dama, cuando de pronto irrumpe el padre con cara de pocos amigos.
Max trata de disimular
improvisándose como pedicuro de la señorita. Entonces el padre aprovecha para
hacerse arreglar también los pies.
Fue movilizado en 1914 y ligeramente herido poco después.
La falsa noticia de su muerte desató los primeros fenómenos de histeria
colectiva que registran los anales del star-system.
En octubre de 1916 marchó a
los Estados Unidos contratado por la
productora Essanay (que acababa de
perder a su gran figura Charles Chaplin), cobrando 5.000 dólares semanales por
doce películas en un año.
Pero la comicidad de Max comenzaba a ser eclipsada por las brillantes
creaciones de la escuela norteamericana, animada por Mack Sennett.
Su hipocondría, por otra parte, se fue agudizando, complicada con el
uso de las drogas y las desavenencias conyugales.
Su vida termina el 30 de octubre de 1925, cuando se suicidó, en
compañía de su mujer, cortándose las venas de la muñeca.
Nacido en Francia, el cine cómico conoció su era de esplendor en los
Estados Unidos, en la que se ha dado en llamar “edad de oro de la comedia” (1912-1930).
El factor que estimuló decisivamente el desarrollo de este género, con
cintas de uno o dos rollos, fue la demanda de los circuitos de exhibición,
cuyas salas explotaban como base de programa películas de seis rollos y
ofrecían, en su primera parte, un noticiario de actualidades, uno o dos
documentales y un corto cómico.
El cortometraje cómico, recibido con regocijo por el público, pasó a
convertirse en un ingrediente imprescindible en la programación.
Hablar del cine cómico americano es hablar del canadiense Michael
Sinnott, popularizado con el seudónimo de Mack Sennett.
Se formó como intérprete y ayudante de dirección a las órdenes de
Griffith, en la productora Biograph (1909-1910).
En 1911 inició su carrera de realizador y en julio de 1912 fundó la productora Keystone, que se convertirá
en el centro de gravedad del burlesque americano.
La primera Keystone Comedy que realizó
Sennett se tituló Cohen at Coney Island(1912)
y obtuvo un éxito tan impresionante que la empresa comenzó a producir sin
descanso, a un ritmo frenético que no podrá mantenerse indefinidamente.
En esta época Sennett contaba con una troupe de tan sólo cuatro miembros fijos, pero fue capaz de llegar a producir en un año 140 cortos,
de uno o dos rollos, la mayor parte improvisados en plena calle o en el lugar
de rodaje, sin guion previo.
Pero la evolución del género hizo que, en 1916, con docenas de actores,
realizadores y empleados a su disposición, necesitara un mes para rodar un
corto de dos rollos.
Siendo la obra de Sennett de una importancia capital, no lo fue menos
su tarea de “descubridor” de talentos
— actores, directores y gagmen— de la
más variada procedencia y condición.
Sennett ha lanzado, formado o descubierto nombres de la talla de
Charles Chaplin, Mabel Normand, Roscoe Arbuckle (Fatty), Ben Turpin, Harold
Lloyd, Harry Langdon, Wallace Beery, Louise Fazenda, Ford Sterling, Gloria
Swanson, W. C. Fields, Bing Crosby, Marie Dressler, Chester Conklin y Mack
Swain.
La copiosísima obra de
Sennett (más de mil quinientas películas en dieciocho años) dio sus mejores
frutos en la época Keystone y en la Triangle, período en que alcanzó especial
popularidad por sus célebres bathing beauties, provocativas
bellezas enfundadas en castísimos trajes de baño, revoloteando en las playas
californianas para el escándalo de las gentes honestas.
Este hallazgo, nacido un día
de 1915 en que Sennett asistió a un concurso de trajes de baño en la playa de
Santa Mónica, iba a resultar decisivo en la configuración de su tipología
picaresca.
Algunas de estas bañistas
(Gloria Swanson, Phyllis Haver, Louise Fazenda, Marie Prévost, Bebe Daniels,
Zasu Pitts, Sally Eilers) no tardaron en alcanzar el trampolín de la fama.
Sennett también creó las
regocijantes “comedias de tartas de
crema”.
El cine de Sennett se
caracterizará, precisamente, por una extraordinaria libertad y una pasión
destructiva.
La obra de
Sennett es pura, espontánea y popular.
El mundo dislocado de
Sennett, con sus vertiginosas persecuciones en Ford T, carreras sobre tejados,
caídas desde alturas increíbles, porrazos, patadas al trasero, tartas de crema,
bombas de dinamita, orgías de destrucción (y no sólo de objetos, sino del orden
establecido y de sus más respetables y severas encarnaciones, que son los
policías), es el producto espontáneo de una civilización joven, no condicionada
por una abigarrada tradición cultural.
No es cierto que Sennett se haya sacado de la manga unas formas cómicas
inéditas.
El slapstickde Sennett
es el último eslabón evolutivo de una forma escénica que floreció en la Italia
renacentista con el nombre de Commedia
dell’arte.
Las comedias de Sennett
están asentadas, como la Commedia
dell’arte, en una tipología social fuertemente caricaturizada,
base de la parodia: bigotudos policías, bellas ingenuas, gruesos e irritables
burgueses…
El medio de expresión de la sátira
social es, en ambos casos, la pantomima,
y su norma, también en ambos, la improvisación.
El paralelismo entre las dos formas de espectáculo es muy tentador,
pero se detiene aquí, pues la Commedia
dell’arte (como el cine de Méliès) se desarrolla en el limitado marco de un
escenario y coartada por las convenciones teatrales, mientras que el slapstick
se desenvuelve en un espacio tremendamente real y concreto.
El privilegiado sol y clima de California permitieron a los cineastas
el rodaje habitual en exteriores.
Entonces, por primera vez en la historia de la comedia, los payasos
pudieron evolucionar en un decorado real, entre coches, tranvías, guardias y
casas de verdad.
En este mundo concreto se insertó la actuación colectiva, ballet
frenético, de la Commedia dell’arte de
Sennett.
Hay que observar que al espacio real no correspondió un tiempo real,
pues el ritmo de sus películas era alucinante, endiablado.
Sennett tampoco inventó el gag,
unidad hilarante que tiene su antecedente lejano en los lazzi de la Commedia
dell’arte y su antecedente próximo en el music hall, de cuya jerga procede la palabra.
El primer gag del cine fue el de El jardinero regado de Lumière.
Los cómicos franceses apoyaron
su actuación en el gag de modo que,
al igual que su maestro Griffith, Sennett
cumplió el papel de un sistematizador, secundado por un equipo de gagmen, cuyos hallazgos son todavía
plagiados incansablemente por los cómicos europeos y americanos.
Sennett jamás teorizó sobre la naturaleza y esencia del gag.
Sennett fue, como su maestro Griffith, un práctico y un intuitivo, un
fecundo y genial intuitivo.
De Griffith adquirió la imprescindible soltura técnica y agilidad
narrativa y formó con él y con Thomas H. Ince el triángulo creador sobre el que
se asienta la historia del cine norteamericano.
DE MAX LINDER A LAS TARTAS DE CREMA.
El jardinero regado de
Lumière.
André Deed en 1906 el personaje burlesco Boireau
y en 1909 el de Gribouille.
Prince-Rigadin (Salustiano, en España).
Léonce Perret (Manolo)
Ferdinand Guillaume (Polidor)
Jean Durand (Onésimo).
Max Linder.
Max patinador (1906)
Max y la inauguración (1911)
El casamiento de Max (1912)
Max torero (1913)
Víctima de la quinina (1911)
Max pedicuro (1914)
Mack Sennett.
Productora Keystone
Cohen at Coney Island (1912)
llegar a producir en un año 140 cortos
“descubridor” de talentos
bathing beauties,
“comedias de tartas de crema”.
slapstick
gag
Sennett cumplió el papel de un sistematizador, secundado por un equipo
de gagmen.
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