4.4. Arte abstracto en Francia. La aportación de Delaunay y Kupka.

Robert Delaunay (1885-1941)

Su paso de la figuración a la abstracción siguió un camino muy distinto al de Kandinsky.

Se inició en la pintura muy joven bajo la influencia de Gauguin, con una atracción por el color que le acompañará a lo largo de toda su vida.

Tampoco fue insensible a los ecos de Cezanne, que le llevarán a orientarse en un primer momento hacia el Cubismo.

Este paso no supone el abandono del color ni la adscripción estricta a los valores de las formas geométricas.

Obras como las de la serie de pinturas de la Torre Eiffel (1909-1911), muestran un Cubismo cromático y libre desde el que dará paso a sus obras abstractas realizadas a base de composiciones de ruedas de color como “Disco Simultáneo” (1912).

Delaunay partía de la descomposición del objeto y de la pintura como expresión de la simultaneidad.

Pero no es el objeto sobre lo que experimenta, sino sobre la descomposición de la luz.

Las obras realizadas entre 1911 y 1914 desarrollaron este principio que había ido gestando en los años inmediatamente anteriores a la abstracción.

Entre 1908 y 1909 estudia las teorías de color de Chevreul, y comienza a preocuparse por el problema de la descomposición de la luz, por hallar una nueva realidad que le conducirá a una abstracción cromática y dinámica.

En este proceso tuvo una influencia importante su esposa Sonia Delaunay-Terk.

Sus obras abstractas serán cristalizaciones de luz y color en las que destaca la combinación armónica de formas dinámicas como en la serie de composiciones circulares donde reflejó la descomposición de la luz de la luna y el sol.

Frank Kupka (1871-1957)

         Este pintor checo se instaló en París en 1895.

         Participa activamente en la vida cultural de este tiempo y de ello nace el Salon de la Section d’Or.

         El intercambio de ideas dará nacimiento al Cubismo órfico de Delaunay, pero también a las experimentaciones bidimensionales de Kupka, sobre las propiedades rítmicas y armónicas de la línea, la forma y el color.

Su abstracción se orienta a lograr un efecto lírico sin abandonar el orden que logra con la combinación geométrica de las formas.

Su pintura abstracta irrumpió en el panorama de su tiempo sin tanteos, ensayos y sin las indecisiones propias de la práctica de un nuevo lenguaje.

Desde el principio fueron obras de gran complejidad plástica y de una coherencia y madurez que les proporciona el carácter de auténticas premoniciones del desarrollo de la abstracción en época posterior.

En los Discos de Newton (1912) Kupka pone de manifiesto su interés por las propiedades físicas del color, presentando un diseño a base de círculos que parecen penetrar unos en otros, y se dividen radialmente en todos los matices del espectro del color.

Su asociación con Delaunay se pone de manifiesto de la misma manera en Alrededor de un punto (1910-1915) donde a partir de un núcleo central en rojo, naranja, verde y amarillo, las elipses se expanden a lo largo de la superficie de la obra.

En otras obras como Colocación en verticales (1911-12) el color se dispone en franjas verticales en una imagen que se remite al linealismo del Art Noveau y el Jugenstil alemán.

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