4.1. Abstracción y Figuración

Una figura o escultura abstractas son aquellas en las que no existe ningún elemento que pueda ser una representación o alusión figurativa de la realidad.

En sentido estricto, siguiendo las palabras de Seuphor “debe llamarse abstracta a la pintura en la que no podemos reconocer nada de la realidad objetiva que constituye el medio normal de nuestra vida; en otros términos, es abstracta una pintura cuando nos fuerza por ausencia de toda otra realidad sensible, a encararla como una pintura en sí, a juzgarla de acuerdo con sus valores extrínsecos a toda representación o a todo recuerdo de representación. De ahí se sigue que una trasposición de la naturaleza, aún muy extremada continúa siendo figurativa; pero igualmente se sigue que una trasposición llevada al punto de que nada permita en la obra descubrir el asunto naturalista inicial, una trasposición, pues, que no deje a la vista nada de los transpuesto, merece ser llamada abstracción”.

De la misma manera, no será abstracta una obra de arte que parte de unos presupuestos figurativos para llegar a límites abstractos.

Los artistas que, alrededor de 1910, iniciaron la abstracción y comenzaron a entender poco a poco las ilimitadas posibilidades del diseño separado de la representación, (Kandinsky, Kupka, Delaunay o Mondrian) se formaron por tanto en el ámbito de la representación y tuvieron una primera etapa figurativa, por lo que las primeras composiciones abstractas muestran una clara relación con esos inicios.

La abstracción inicial de Kandinsky deriva de la exaltación del color al igual que sucede con los círculos de Delaunay íntimamente unidos a sus primeras obras figurativas influidas por el cubismo.

En el caso de Mondrian es más representativo: tras realizar obras de influencia postimpresionista pasó al Cubismo de Naturaleza muerta del bote del jengibre (1912), para pasar rápidamente a eliminar los últimos restos figurativos en obras como Composición oval (1914).

Si bien no puede establecerse con certeza el lugar exacto y fecha de creación del arte abstracto, ningún centro artístico activo en aquel momento permaneció al margen de estos descubrimientos.

Hay un Expresionismo abstracto en Múnich con Kandinsky y Franz Marc a partir de 1910, animados por Delaunay primer pintor abstracto francés.

Tras la primera Guerra Mundial, se produjo un desarrollo sostenido de la teoría y práctica abstractas por parte de distintos grupos en Rusia, Países Bajos y Alemania.

Por otro lado, parte de la confusión entre figurativismo y abstracción vino de los títulos que los artistas abstractos daban a sus obras, con los que irónicamente proporcionaban una pista falsa a un espectador que, engañado, trataba en vano de buscar una representación que no existe.

Esto no quiere decir que el arte abstracto dé la espalda a la realidad, pues su arte responde, en algunos casos como ningún otro, a una expresión del mundo en el que vive el artista: un cuadro de Pollock es un grito ante un mundo hostil, mientras que Mondrian exhibe una concepción del mundo ordenada y en equilibrio.

Ambas pinturas son abstractas. Ninguna de las dos representa lo real, sin embargo, muestra dos concepciones distintas del mundo, del individuo y de su actitud ante la realidad.

Así pues, cabe decir que casi existen tantas tendencias abstractas como artistas que las cultivan, pues sólo hay un elemento en común a todas ellas: la ausencia de representación. ocked0 List T

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