2.7. El Futurismo italiano: la rebeldía de lo veloz.

El Cubismo, supuso el punto de partida de otras corrientes como, por ejemplo, el Futurismo.

Esta tendencia, que se basa en la creencia y la fe ciega en el progreso, fue un movimiento dinámico, un arte basado en la captación y exaltación del movimiento y de la acción.

Sus principios están próximos a ideologías anárquicas e incluso en sus manifiestos permiten ver que el futurismo fue una tendencia plástica, pero con una profunda identidad política, ética y social.

El futurismo italiano surge en un marco de conservadurismo y es la primera vanguardia que alcanza el panorama artístico en un país con arraigadas tradiciones clasicistas.

Este movimiento irrumpe como una tendencia agresiva pues entre sus ideales figuraba la provocación y la agresividad derivadas del nuevo mito: el progreso.

Los futuristas surgieron en Italia con gran fuerza desarrollando una intensa actividad de propaganda a través de panfletos, mítines, performances etc. para dar a conocer sus pautas.

Traspasaba los usos artísticos habituales y se servía de formas propias de la acción política.

Se identificaba la vanguardia artística con la vanguardia política, por lo que además de movimiento pictórico logró un gran desarrollo en poesía, escultura o arquitectura.

Las actitudes radicales del Futurismo estaban en contradicción entre la teoría de sus planteamientos con su desarrollo real.

Los futuristas, proclamaban la destrucción del culto al pasado y de cualquier relación con la historia, pero sus realizaciones estuvieron sujetas a un concepto tradicional del cuadro.

En el “Manifiesto técnico de la pintura futurista”, publicado en 1910 y firmado por Humberto Boccioni, Carlo Carrá, Luigi Russolo, Giacomo Balla entre otros se muestra sus ataques al pasado y un lenguaje insultante pero carente de un método práctico.

La primera exposición que muestra obras futuristas, fue la Mostra d’Arte Libera de Milán en mayo de 1911; en ella se muestra obras como:

“La ciudad que se levanta” (1910, Museum of Modern Art, Nueva York) cuyo autor fue Umberto Boccioni,

“El funeral del anarquista Galli” (1910-1911) de Carlo Carrá

“La Revuelta” (1911) de Luigi Russolo en la que incorpora el principio futurista de las líneas de fuerza que confluyen en un punto.

“Todas las cosas se mueven, todo corre, todo cambia con rapidez…” Esta dinámica del movimiento se refleja en “El jinete Rojo” (1913) de Carlo Carrá.

Sin embargo, Carrá abandonará las ideas futuristas y se adentra en una pintura metafísica de hondo contenido onírico.

La característica primordial de los futuristas fue lograr, a través de la captación simultánea del movimiento, un nuevo sentido de la forma y la representación como se contemplar en “Dinamismo de un perro con correa” (1912, Museum of Modern Art, Nueva York) de Giacomo Balla. En ella, se plasma la visión múltiple de una figura en movimiento.

De todos los futuristas, fue Umberto Boccioni quién logró aplicar los principios futuristas no sólo en pintura sino también en escultura, cuya primera exposición fue celebrada en la Galería La Boétie de París en 1913, en la que presentó varias obras en las que la fragmentación pictórica bidimensional parecía trasladarse a interpretaciones tridimensionales de objetos sólidos.

Una de sus obras más importantes fue “Formas únicas de continuidad en el espacio” (1913, Galleria d’Arte Moderna, Milán), en la que el autor logra plasmar el dinamismo que solo podía representarse con movimiento, un tema al que le dedica cuatro figuras de las cuales esta es la única que se conserva.

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