2.1. Picasso antes del Cubismo. Periodo azul y rosa.

Picasso (1881-1973) es considerado una figura paradigmática del arte del siglo XX, su trayectoria de forma aislada, con gran afán de renovación no sigue una evolución lineal y fue el creador del Cubismo, tendencia que se basa en el valor de la forma en detrimento del color.

Nace en Málaga en 1881, de padre profesor de dibujo que le enseñó a pintar.

Después de una estancia de cuatro años en A Coruña se traslada a Barcelona donde ingresa en la Escuela de Bellas Artes en 1895.

El ambiente barcelonés influyó en su obra, ya que tomó contactos con artistas coetáneos como Isidre Nonell, o el escultor Manolo Hugué.

Nonell fue quizás el que tuvo una influencia más decisiva en Picasso, ya que su obra partía de un postimpresionismo y su interés por la expresividad le situaba en el ámbito de una modernidad radical. Picasso toma de él los contornos simplificados y el modelado de las figuras.

Aunque sería su primer viaje a París en 1900, el que verdaderamente se hace notar en su trabajo.

Su atracción por Henri de Toulouse Lautrec y Forain se deja ver en una serie de pasteles fuertemente coloreados con figuras de café como temas.

En 1901, publica una revista, Arte joven, cuya existencia será efímera y ese mismo año se traslada por segunda vez a París, ciudad en la que se establece definitivamente.

En su obra La comida del ciego (1903) el carácter español se manifiesta en el plato, el jarro y el trozo de pan, que nos remiten a Zurbarán o Velázquez.

El talante intensamente retrospectivo o la anatomía manierista pueden proceder del Greco.

En estos años su preocupación fundamental fue el color, aplicada a la manera postimpresionista (pinceladas sueltas).

En su Época azul inició una trayectoria renovadora más personal en la que continuó manteniendo la primacía del color, pero integrando el protagonismo del dibujo como fundamento de la pintura según una práctica que estará presente siempre en su obra.

Las pinturas poseen una temática centrada en la figura y en el predominio cromático del azul, con temas impregnados de una cierta melancolía/pesimismo y de un clasicismo estilizado.

Es destacable El retrato de Jaume Sabartés” (1901) y “El entierro de Casagemas”.

La vida (1903), de gran formato, resume la experiencia de los primeros años de su obra. Esta representación ambiciosa del misterio y la miseria de la vida, tiene similitud con algunas obras de Gauguin o Munch.

Del mismo modo la figura erguida del personaje femenino rememora a Puvis de Chavannes en un límpido modelado de los desnudos que es común al arte simbolista.

Al fondo aparecen otras tres figuras que parecen una suerte de tributo de Picasso hacia sus maestros. Los contornos espesos de Gauguin aparecen en las dos figuras desnudas que se abrazan, mientras la figura agachada parece tomada de una litografía de Van Gogh.

Con esta primera composición monumental con figuras, Picasso resumió y preparó el abandono del carácter introspectivo que había tomado del simbolismo tardío que sólo un año después desaparece ya de su obra.

El principio del equilibrio entre el color y el dibujo se mantiene en la Época rosa que se desarrolla entre 1904-1906.

Se trata de una etapa en la que no solo se sustituye el color azul por el rosa, también supone un cambio de temática, especialmente las propuestas circenses y un nuevo clasicismo.

Los colores son más ligeros, alegres y variados respondiendo a un cambio en la situación personal de Picasso.

Las figuras del circo no resultan tan sentimentales en la obra de Picasso como en la de Honoré Daumier o Toulouse Lautrec.

 La familia de saltimbanquis (1905) presenta seis personajes que no guardan entre sí ninguna relación dramática ni psicológica, pero que adelanta la estructura formal de su obra posterior.

Los dos hermanos (1906).

La tendencia hacia modelos clásicos y el valor del dibujo se hace mucho más sensible en obras como Mujer en camisa (1905) o Familia de acróbatas.  f

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